To the happy few
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Señor,
Tuyas son, de Tus pies
las plantas de las montañas.
Miráme, vengo
en un sendero de púas y ajenjo
dibujado en el Valle del Llanto.
Vivo estoy todavía
mi cuerpo es de barro,
mi mirada salada.
El viento de la muerte me lleva,
como a un terrón-hijo
hacia el monte-padre.
Espíritu ardiente, renacido
y olvidadiza tierra,
como fui,
al principio,
bajo la planta de Dios,
en la divina
palma.>>>>>>>

Niña, pon tus manos en mis rodillas,