En plena marcha de sangre, cuando las instituciones inglesas parecían derrumbarse en medio de la confusión revolucionaria, Cromwell fue preguntado por un grupo de amigos: «Y adónde se va?» A esto el dictador contestó, según la afirmación de Voltaire, lo siguiente: «Se va verdaderamente lejos cuando no se sabe dónde se va.»

Winston Churchill, cuyos impulsos temperamentales le han empujado siempre a lanzarse por caminos atrevidos, podría adoptar aquella contestación del famoso Lord Protector, como lema para la empresa que está capitaneando, en el momento quizás menos propicio para realizaciones positivas en la política europea: la empresa de la «unión» o «federalización» de Europa.

En la infinita serie de hechos arbitrarios de nuestra época hay que inscribir también la particularidad de que en ella los problemas de mayor interés y de más dramáticas consecuencias y proporciones se plantean con una frivolidad intelectual y con una mezquindad de instrumentos verdaderamente asombrosas. Jamás la quiebra de las instituciones político-jurídicas continentales había alcanzado dimensiones tan espectaculares. El Continente ha conocido –¿quién lo podría negar impunemente?– períodos de orden y de estabilidad política, de aceptación de un criterio profundo de convivencia entre los pueblos. Ahora bien, en aquellos períodos, a las minorías intelectuales y políticas europeas, no se les había ocurrido que la unión dentro de la esfera de la convivencia internacional sería un hecho realizable a través de una adhesión plena e íntima a un sistema único de gobierno continental. Además, toda vez que se ha planteado, no importa en qué forma, el problema de la unión europea en un solo cuerpo político se ha intentado recurrir, para su realización, a instrumentos esenciales, con finalidades esenciales. Toda época de crisis se caracteriza primeramente, por la dislocación de las minorías históricamente responsables. Cuando a estas minorías se les arrebata o cuando ellas pierden simplemente la capacidad de decisión sobre hechos sustanciales, se atraviesa lo que comúnmente se denomina una «crisis».>>>>>